viernes, 8 de junio de 2012

Un día...


"…Un día elegiste una fecha al azar y al no verme en ella supe que yo no era toda tu vida, ni tu espacio, ni tu tiempo. Me propuse entonces, con la seguridad que daba tu confianza, colarme de cierta manera en tu memoria, aparecer de forma intrépida, en todo lo que recordarás. Por eso luego de un tiempo, logre pedirte que escogieras tres fechas al azar y por lo menos en dos de ellas ya me había logrado infiltrar. Estabas tan extraña y me preguntaste como era posible que estuviera en partes donde todavía no nos conocíamos. Te dije que, tardara lo que me tardara, me colaría en todo lo que puedas recordar. Así me aseguré de ser tu pasado, presente y futuro, de estar en toda tu vida, en cada espacio en que andarás y en todo el tiempo que pudieras recordar.  Me esforcé tanto en ir y volver, en insertarme en cada imagen tuya, en mezclarme con la gente que habitaba en toda tu memoria y aprendí a moverme entre tus recuerdos más felices y más tristes. Así un día pude decir que lloré contigo cuando te caíste de la bicicleta, que estuve el día en que te mudaste de casa, contarte que me reí mucho al ver como eras en el colegio, saber de tus horarios, tus antiguos amores, conocer a tus amigos y amigas lejanos, me quedé una buena temporada en tu mente y cuando por fin regresé para abrir tus memorias juntos y reírme como siempre, estabas muy extraña. Luego de un rato supe que era yo intoxicante, que me había esparcido como un veneno que teñía todo de un color extraño, que ahora verme era muy hostigante, inaguantable como una película mal hecha repitiéndose eternamente sin permiso.
No pasó mucho, me volví a tu cabeza, me estoy quedando ahí pero ya no hago que me veas. Estaré muy ocupado quitándome de donde no debía de estar. Tomará algo de tiempo pero solucionaré todo, lo prometo. Una vez termine con eso, me quedaré en una parte tuya donde ya nunca busques, una que olvides dentro de poco, para que seas la de siempre."

lunes, 4 de junio de 2012

"Ser o no ser...un león" (Post para saber que tan animal se es realmente)



El tipo de la tele le preguntaba a uno de sus invitados: Si tuvieras que elegir uno ¿Con qué animal te identificarías?  Luego todo fue alegremente perturbador.

Tal vez dijo con un halcón, un jaguar o un tierno cachorrito. En realidad yo tenía ya la sonrisa plena antes de escuchar la respuesta. Así que apenas el invitado rompió su silencio,  justo en el instante en que  iba a salir la respuesta de su maquillada boca, solté la carcajada feroz desde el cuarto piso en la cocina sin siquiera percatarme de su respuesta.  Sonora y brutal, la risa movió, con una sacudida de torso, desde el respaldar de mi silla hasta, tal vez, algún cimiento de la buena casa. 

Daba igual con qué animal se comparara, yo sabía que, dijera lo que dijera, sería tan predecible y exagerado como es costumbre en tanta alegre gente de la tele. Leones, águilas, caimanes, panteras, búhos, picaflores, peces espada, otorongos, tigres y demás. La mayoría representaba su momento justo de vida con el triunfo,  y comparaba dentro y fuera de sí,  su excelente momento con el aletear de un cóndor majestuoso entre las cordilleras, porque solo  haciendo una referencia de tal magnitud, podrían hacer saber al público televidente como se sentían  tanto en cámaras como fuera de ellas.

Dejando ya la tele de lado y a sus graciosos abanderados, ese hábito de comparar ciertas características nuestras con formas animales, ese zoomorfismo que tanto nos gusta, que exalta tus destrezas  y  a la vez maximiza tus defectos, sirve también para ver cuan animales somos.

Por dar datos genéricos,  los felinos son los más salen rentables en el catálogo. Comparaciones con leones, tigres, pumas, jaguares y demás mininos. Por su agilidad dicen unos, por que son sigilosos y la vez muy “bonitos” suelen repetir mientras en los ojos se les forma una convicción tan parecida al animal elegido que no es de extrañarse que maúlle esa noche entre zapatos viejos lanzados de las azoteas.  Pero yendo al otro extremo, un borracho vividor solía decir que se sentía como un león y tenía completa razón ya que los buenos reyes de la selva solo cazan cuando no hay otro remedio y cuando  la leona ya no puede mantenerlos, aparte está el hecho de matar a sus propios cachorros machos para conservar el mando en la manada. Claro, este amigo golpeaba a sus hijos para compensar justamente eso que los felinos con gran melena tienen que hacer.

Los que se creen cóndores  nunca dicen abiertamente que sin ser carroñeros no vivirían y para esto mejor les va mejor ser un gallinazo de basural. La gente que ama a los lobos piensa más en su pelaje y su manera solitaria de vida ignorando tal vez  que son oportunistas natos y buscan la presa fácil y vulnerable. Los buenos hombres que dicen ser tigres sin saber que se comen a sus hijos si la hembra no los defiende. Del otro lado la gente que compara a un gordito con un elefante ignora que la lengua de una ballena pesa tanto como uno. Gente que dice ser como peces libres y felices aunque olviden que tienen solo tres segundos de memoria.

Siendo esta tal vez una lección de zoología, no es el hecho de conocer conductas animales para hablar de ellos pero hay que saber algo especial de alguien para poder compararse más allá de su primera impresión. Las similitudes no van a detenerse y creeremos siempre que los gatos son tiernos y que los perros los mejores amigos del hombre, diciendo que todas las aves son símbolo de libertad y cosas por el estilo que marquen nuestra forma muy individual de presentarnos con los demás pero el día en que escuchemos a un muñeco de la tele decir que quiere ser un delfín no por su amabilidad y bonita cola sino porque estos seres nunca duermen alternando partes de su cerebro para siempre estar despiertos, sabremos que nos acercamos a nuevas épocas.

 El ejercicio de compararnos debe de ser eso, un ejercicio regular, una búsqueda de similitud en otras áreas aun sabiendo que, si algún animal se comparara con otro, nunca elegiría al humano por  conocernos como eternos ignorantes en su gran mayoría y por demás cosas por las que nos deben de estar odiando en este preciso momento.

lunes, 28 de mayo de 2012

Entrevista a un emprendedor (Sabroso interrogatorio idealista)


(Imagen referencial)
 Ganador del premio TuBuenaEmpresa 2011 y dueño de portadas en revistas como “Empedernido Emprendedor”, tuvimos la suerte de entrevistar a Víctor Mollendo en su paso por la ciudad. Sin más detalles de su vida nos aventuramos a indagar sobre su éxito y sus planes a futuro.

Entrevistador: ¿En qué punto exacto de su vida cree que nació este amor por los negocios?
Víctor Mollendo: En realidad uno de pequeño nunca dice que quiere ser empresario, soñamos con ser bomberos o policías. De pequeño siempre fui muy hábil e ingenioso, vendía mi refrigerio para comprar trompos y me las ingeniaba para que no me descubrieran.

E: Pero ¿En qué momento usted empieza con este maravilloso sueño suyo hecho realidad?
VM: Fue cuando vine a estudiar mecánica. En un momento no supe como pagar las mensualidades del instituto y me tuve que ingeniar para sobrevivir. Empecé vendiendo café y sándwiches de pollo. Como no tenía dinero y no nos dejaban vender cosas dentro del local, me prestaba plata y hacía la comida en la mañana, luego le pagaba a un vecino para que viniera a la salida  y yo llevaba a mis amigos para que le compren. Al principio fue así, luego la gente venía solita. Llegaba a vender setenta panes con sus respectivos cafés en una noche.

E: ¿Nunca supieron que el negocio era suyo?
VM: Si claro, pero tiempo después. Les dije a mis amigos que el chico al que le compraban trabajaba para mí. No me creyeron hasta que los llevé un día a mi cuarto de estudiante y les mostré como hacía todo. Luego quisieron entrar al negocio.
E: ¿Y usted aceptó?
VM: Al principio les dije que no quería asociarme porque al final la carrera era más importante, pero luego tuve la visión de negocio y llamé a solo dos de mis amigos, los que podrían ser mejores para el negocio…
E: O sea los que tenían capital.
VM: (Risas) Si también por eso. Empezamos contratando más gente y poniendo más puestos en colegios y otros institutos. Fue difícil aprender que cosa se vendía mejor en cada lugar pero con el tiempo lo logramos.
E: ¿Jamás sufrió de engaños y traiciones por parte de sus socios o empleados?
VM: Tal vez fue lo que más me pasó. Primero mi vecino, mi vendedor estrella, se alió con la competencia e hizo quedar mal a nuestros productos, mezclaba cosas y nos dio una mala imagen. Me costó dudar de él pero luego de verlo yo mismo supe que no me podía confiar de nadie. Los amigos también en algún momento quisieron salirse, yo sabía que querían ganar  plata solitos, copiándome, así que los dejé ir pero nunca les fue tan bien como conmigo.
  
E: ¿Cuánto ha crecido su negocio desde esas épocas?, ¿Nunca se dedicó a la mecánica?
VM: Ahora ya tenemos siete locales con servicio delivery, trabajamos con más de setenta empleados y hace unas semanas abrimos nuestros dos locales en el interior del país. Tenemos perspectivas de abrir una sucursal en Miami donde hay mucho peruano. Ahora con respecto a la mecánica no la terminé porque sabía que esto (el negocio) tenía futuro, no me enorgullezco de esa decisión pero si hubiese seguido tal vez nada de lo que ve sería real.
E: Y en el amor ¿Nunca se casó?
VM: Sí, una vez pero luego me enteré que fue por interés. Ya sabe que dicen de los que tienen éxito en los negocios. Hijos no tuve porque no me gustan los niños (sonríe).
E: Y con todo ese éxito ¿Qué beneficios  a conseguido para su comunidad?
VM: Bueno, alimentamos con carne de primera a las personas de esta ciudad, muy aparte soy un cristiano devoto y se que nada de esto sería posible sin la ayuda de Dios, hace poco donamos una cruz nueva para la parroquia de San Cleodoro. También damos trabajo a jóvenes trabajadores que quieran empezar una historia como la mía.

E: ¿Siente usted que es un ejemplo a seguir?
VM: No me siento un ejemplo, soy tan humano como cualquiera y me equivoco como tal pero también tengo cualidades que sé que contagio a los que trabajan conmigo.
E: ¿Es usted feliz?
VM: Claro, ver que todo esto empezó de cero y hoy somos una gran familia me da mucha alegría.
E: Si ya es feliz ¿Por qué seguir creciendo? Es decir ¿Por qué buscar la internacionalización? Usted no tiene familia, su futuro está asegurado de por vida.
VM: Porque el conformismo no va conmigo, si siento que puedo seguir adelante porqué no hacerlo. Si siento que esto puede dejar una huella, porqué no dejarla para siempre. No es una cuestión de dinero…
E: ¿Es una cuestión de poder?
VM: Claro que no, está claro que si expando mi progreso también ayudaré a los demás, a mi comunidad.
E: ¿Dando un empleo que de todas maneras usted necesita?
VM: Todos necesitamos de empleos. Usted está trabajando, alguien lo contrató.
E: Mi jefe no dice que hace un bien a la comunidad contratándome. ¿Cuál es su límite?, ¿qué quiere para no seguir avanzando?
VM: Usted no quiere que yo siga avanzando ¿verdad?,  ¡para quién trabaja ah!
E: ¿Usted no tiene límites ?
VM: Mi éxito jamás lo tendrá. No ve que esta criticando una historia digna, un sueño logrado a base de esfuerzo y dedicación.
E: ¿Cuál es su modelo a seguir?, ¿Ayuda realmente a la gente más allá de cruces o empleos?
VM: (Risas sarcásticas) ¿Qué quieres?, ¿Qué regale dinero a la gente? Yo no doy el pescado, yo les enseño a pescar.
E: ¿Cuánto porcentaje del pescado que ellos pescan es para usted?
VM: ¿Cómo? (reflexiona), nadie la tiene fácil, el camino correcto es largo y con tropiezos
E: ¿Usted cree que todos deberían de ser empresarios emprendedores?
VM: ¡Claro que no!, cada uno tiene su vocación.
E: La suya era ser mecánico.
VM: (Más risas) Luego descubrí mi real vocación.
E: ¿La que le daba más dinero?
VM: (Mueve la cabeza de un lado a otro) Usted desconoce todo esto. Eso es inherente al éxito y aun lográndolo hay que mantenerlo.
E: ¿Mediante?
VM: Una buena mano y decisiones correctas que no todos pueden tomar. Tú no podrías dirigir por ejemplo.
E: Claro que no pero ¿Todo eso para ser feliz?
VM: La felicidad no lo es todo además lo que tengo se gana con pulso y luego se mantiene, cada uno tiene distintas formas de felicidad.
E: ¿No parará hasta ser un empresario gigante? De esos que dirigen los destinos ¿verdad?
VM: Qué puede saber usted de lo que quiero. ¡Ya me harté de su comedia! (Se pone de pie) ¡diga de que medio es!
E: ¿Alguna vez fue realmente feliz? ¿La felicidad nunca estuvo en ser bombero o policía? ¿En que me ayuda su progreso a mí? ¿Soy parte de su comunidad verdad?
VM: Vete a la mierda mocoso maricón. (Se va)

El invitado se va dando un tremendo portazo. Está claro que el señor Mollendo es un empedernido emprendedor, jamás se detendrá.

martes, 22 de mayo de 2012

Singular Desfachatez (Post bidireccional)


Yo no quería una historia de amor tipo A, esas que ocurren en las series juveniles, con mucha intriga, bastantes malentendidos, el beso bajo la lluvia después de una gran pelea con harto pop rock que se entona mientras la gente aplaude cuando me abrazaba con ella. Siendo francos yo necesitaba ser rescatado pero no de una depresión vulgar que se acrecentaba con mi instinto de autoexilio. Yo era de los que necesitaba una palmadita, un chiste fresco y una sonrisa que me ayudara a seguir y eso tuve, eso amé y amo.

En realidad, mientras todos andan en la búsqueda del paseo perfecto con el beso adecuado a mitad del puente o entre el estallido de los pirotécnicos, uno aquí presente, solo quería buscar maneras sencillas para el amor complicado. Hoy por hoy solo busco el rompecabezas que pueda armar con ella, no como una metáfora, es decir que hoy buscamos un rompecabezas 3D que armemos mientras tratamos de seguir haciendo de los días la dinámica donde puedo hacerla reír mientras hacemos cosas que solo tienen valor para nosotros.

No se malentienda esto como un testimonio de vida,  ni una terapia de ejemplo. Un simple anecdotario con apreciaciones que siempre me diferencien del resto, nada más. Yo aprecio el amor de chompas y chancletas, el amor de desvergüenzas, los códigos que lejos de ser notorios son claves para el chiste oculto y la broma que solo se queda en nuestra mesa mientras la limonada sigue quieta y mi vida se parte de una risa que levanta, solo a veces, ligeras sospechas. Nada más que eso es la verdad. Aun cuando tengo nombres alternos y describo mis sentimientos con las mismas dos palabras, entiendo y soy feliz de saber que los lugares que pisamos dejan de ser los mismos apenas no estamos en ellos, como si se decoloraran, hundiéndose solos y frígidos cuando nos apartamos llegando a otro que forma parte de una ciudad y de unos recuerdos que necesito solamente como una bitácora que documente que estoy amando en el presente.

Mi forma personal del amar busca, con mucha desfachatez, la singularidad que se encuentra en lo muy singular. Cada quien escribe o ve su historia, la matiza como puede y la dibuja entre aventuras de viajes y fotos como evidencia. La mía se queda entre las líneas, se esboza entre ciertas rayas de las veredas y comidas constantes, la conocen algunos mozos y uno que otro chofer de colectivo. Yo sigo buscando el rompecabezas y la película perfecta sin canchita (por glotón o por tacaño) y me veo dibujando círculos enormes con los mismos pasos por las mismas calles mientras pasa la hora de ir al lugar donde nuestros autos se cruzan para venir y decir cosas que solo a ambos nos importan aunque pierda todo lo dicho en comparación a historias más bellas pero nunca igual al desastre que hago y llamo relación.

Para terminar, cabe resaltar que las historias tipo A se difuminan sin luz, se acaban con el show mediático que termina en aburrimiento. Si acaso  triunfan, viven de los destellos y lo inacabable del papel regalo y las rosas de caja. Ante esto tengo el anecdotario, el guión de una novela para dos televidentes que se quedan quietos en las propagandas mientras ahí afuera sigue todo tan igual como siempre.